viernes, 2 de enero de 2009
carta de la Abuela


Querido nieto:
El otro día tuve una experiencia religiosa muy buena, que quería compartir contigo. Fui a la librería cristiana y allí encontré una calcomania para el carro que decía:
'Toca la bocina si amas a Dios'.
Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla en la ventanilla trasera de mi coche. Al ir conduciendo, llegué a un cruce de dos avenidas que estaba muy colapsado, con muchos carros. La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas. Allí me quedé parada, porque el semáforo estaba en rojo, pensando en el Señor, y como Él es bueno, no me dí cuenta que la luz se había puesto en verde; pero descubrí que muchos otros aman al Señor, porque inmediatamente comenzaron a sonar la bocina. La persona que estaba detrás de mi carro (sin duda muy religiosa) tocaba la bocina sin parar y me gritaba:
- ¡¡Dale, por el amor de Dios!!
Dirigidos por él, todos hacían sonar su bocina. Yo les sonreí y los saludaba con la mano a través de la ventanilla. Vi que otro muchacho me saludaba de una manera particular, levantando sólo el dedo corazón de la mano. Le pregunté a otro de mis nietos, que estaba conmigo, qué quería decir ese saludo, contestándome que era un saludo hawaiano de alegría. Entonces, yo saqué mi mano por la ventana y saludé a todos de la misma manera.
Mi nieto se partía de risa, supongo que por la bella 'experiencia religiosa' que estaba viviendo. Dos hombres de un carro cercano, se bajaron y comenzaron a caminar hacia el mio, creo que para rezar conmigo o para preguntarme a qué templo voy.
Pero en ese momento vi que el semáforo estaba en verde. Entonces saludé a todos mis hermanos y hermanas y pasé el cruce. Después de cruzar, noté que el único carro que había podido pasar era el mío, ya que el semáforo volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí después de todo el amor que habíamos compartido.
Por lo tanto, paré el carro, me bajé, saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui. Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.
Besos, tu abuela.
Etiquetas: humor
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