lunes, 8 de diciembre de 2014

127 AÑOS DESPÙES DE MUERTO

El cacique tehuelche Inacayal -Inakayal en lengua mapuche- murió en 1887 en el Museo de La Plata, donde estaba prisionero junto a su mujer y sobrina, pero finalmente mañana recibirá las honras fúnebres de su pueblo ya que el museo platense restituirá su cuero cabelludo y su cerebro que aún faltaba entregar a su comunidad.
Longkos (caciques en "el hablar de la tierra", el "Mapudungun") Mapuche y Tehuelche del sur argentino y de Chile se preparan para despedir el próximo martes, con una vigilia donde no faltarán las rogativas y cantos sagrados, los restos de Inacayal, parte de los cuales ya habían sido restituidos en 1994, en lo que fue la primera restitución de restos óseos humanos exhibidos en un Museo del país.
El longko Angel Ñanco, de la comunidad Tehuelche-Mapuche Pu Fotum Mapu (que significa "hijos de la tierra"), dijo a Télam que "esta restitución complementaria es muy dolorosa, demuestra que Inacayal fue desmembrado, despostado como un animal; que nuestros antepasados eran vistos y tratados como animales".
"Fueron realmente prisioneros de la ciencia, a la que no le bastó con someterlos sino que luego los exhibieron como objetos; los niños y niñas eran repartidos, las mujeres enviadas como sirvientas a las casas de familias adineradas, los hombres mandados al Norte a la zafra", recordó con sufrimiento.
Ñanco se preguntó "quién responde por esos abusos, por todo lo que soportó nuestro pueblo: lo que padecimos no tiene nada que envidiarle a la matanza de judíos por parte de los alemanes".
"Era un Estado que nos hacía ver como los violentos y salvajes, pero ¿quién fue el verdadero salvaje?", interpeló.
Ñanco planteó que cuando los tehuelches se veían obligados a someterse al Estado Argentino durante la enominada campaña del Desierto, "eran obligados a ir desde Junín de los Andes a Carmen de Patagones a pie, es decir debían recorrer esos 1.200 kilómetros a pie".
"Sabemos de una `hermana´, que iba cansada, con su bebé al pecho, recorriendo a pie esa distancia y un soldado a caballo se le acercó extendiendo los brazos hacia el niño y cuando nuestra `hermana´ se lo dio creyendo que quería llevar al niño a caballo con él, éste soldado estrelló el bebé contra el suelo, y lo mató", contó el longko Ñanco, quien dijo estar hablando "desde el dolor por todo lo que soportó nuestro pueblo de parte de una cultura que no nos aceptó, que nos invisibilizó".
Inacayal murió en la primavera de 1887 y sus restos, al igual que el de su mujer y sus sobrina Margarita Foyel, fueron exhibidos en las salas de antropología biológica como representantes de ´Razas salvajes que se extinguen´.
En 1994, el Museo de La Plata restituyó parte de los restos del longko (cacique) Inacayal, y ahora se completará la restitución con la entrega de su cerebro, su oreja izquierda y cuero cabelludo; el esqueleto sin manos y el cuero cabelludo de la mujer de Inacayal y el esqueleto completo, cerebro y cuero cabelludo con orejas de su sobrina, Margarita Foyel, también fallecidas meses después que Inacayal en el Museo.
Este martes al mediodía, en el Museo de La Plata, representantes de las comunidades Mapuche-Tehuelche del Chubut llegarán a la Ciudad, realizarán una ceremonia en la institución en homenaje a sus muertos y retirarán los restos del Museo rumbo a la ciudad chubutense de Tecka, donde serán enterrados al amanecer del próximo 10, cuando se celebra el día Internacional de los Derrechos Humanos y en la Argentina, también la recuperación de la democracia.
Una vez en la ciudad chubutense, finalmente se colocarán en una única urna los restos de Inacayal, las partes restituídas en 1994 y las que se entregan ahora, que fueron encontradas por los miembros del Colectivo GUIAS -Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social- en 2006, en lo que Ñanco graficó como "unir un rompecabezas".
Esa urna, donde junto a los restos de Inacayal se colocará su Makum (poncho) que también devolverá el Museo, será llevada a un "rewe" (lugar sagrado), similar a una iglesia cristiana, donde se prenderá un "fuego sagrado", de leños naturales no procesados.
"La urna estará orientada al Este, ya que del Este viene la vida, porque cuando aparece el Sol todo ser viviente se pone en movimiento", comentó a Télam Ñanco, nombre que significa "El águila" en Mapudugun.
Un anciano y una anciana, junto a los descendientes de Inacayal y los longkos invitados a presenciar el enterramiento, concretarán una vigilia de los restos rodeando en semicírculo la urna y oyendo las rogativas al Padre Grande.
Durante esa vigilia, los longkos contarán anécdotas de Inacayal, recordarán sus características personales, sus destrezas, sus gestas, tras lo cual se oirá un canto sagrado o "tahiel".
Según explicó Ñanco, cada familia tiene su "tahiel" que es cantado por una anciana considerada "sagrada", tras lo cual se procederá al enterramiento de la urna de Inacayal al lado de la urna que contendrá los restos de su mujer y su sobrina, casi 130 años después de su muerte.

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