sábado, 24 de enero de 2015

ciega sordomuda y bruta

"Le decimos a la hija de Nisman que se quede tranquila que no vamos agredir a su papá", fueron las palabras de Diana Conti que la condenaron al silencio por estos días. Sin contar que, además, había advertido que para la reunión del fiscal Nisman en el Congreso, el bloque oficialista iría “con los tapones de punta”. No hizo falta.
Tal vez esta experiencia ayude a que la diputada ultra K comience a manejar sus modos ya que en al Congreso se encarga de callar e insultar a la oposición e incluso poner en vereda a los del propio bloque, que muy de vez en cuando se salen del libreto. Ella y su secuaz Carlos Kunkel son los encargados de “romper” toda discusión, tanto en el recinto como en la comisiones.
Ni siquiera habló en la conferencia del bloque del Frente para la Victoria, donde se hicieron las mismas preguntas que la Presidenta sobre la muerte de Nisman. Optó por pararse en un costado. Como Scioli en el acto del PJ: cuanto menos lo vieran mejor.
A la hora de hacerse tantas preguntas, Juliana Di Tullio dijo que como ciudadanos que son, “quieren saber la verdad”. Y lo remarcó: “Antes de ser legisladores somos ciudadanos”, como si eso los librara de cualquier responsabilidad. Como si los argentinos los hubieran votado para decir que son “ciudadanos” y tomarse el atrevimiento de preguntar en lugar de responder.
Pero todo cerró horas más tarde cuando Cristina Kirchner publicó su carta. Ninguno se había salido del libreto. Las preguntas de los ciudadanos/legisladores oficialistas eran las mismas de la mandataria. O todos piensan lo mismo a la vez o una piensa por todos.
Las únicas palabras acordes fueron las “condolencias” que Di Tullio envió a la familia del fiscal. Palabras que hasta el momento no se han escuchado de la Presidenta. Que serían las primordiales ante la muerte sospechosa de un fiscal que la denunció, antes que las miles de preguntas que la victimizan.
No habían transcurrido 24 horas desde la noticia del fallecimiento de Nisman que el oficialismo insistía en “por qué interrumpió sus vacaciones”. Como si su regreso anticipado respondiera su muerte, o como fuera la punta del iceberg del “entramado mafioso” que llevó al fiscal a “tomar esa terrible decisión”.
Se olvidan que los que tienen que responder son ellos. Cristina es la acusada por “encubrir” la causa AMIA a cambio de un acercamiento geopolítico con Irán. Es ella quien debe respuestas a los argentinos. ¿Por qué mantuvieron tantos años a Jaime Stiusso? ¿Por qué Luis D’Elía no explica las escuchas que salieron a luz? ¿Por qué Nisman está muerto?
Pero no fueron los únicos que no estuvieron a la altura de las circunstancias. Massa no se quedó atrás. A la misma hora que se esperaba a Alberto Nisman en el Congreso, el líder del Frente Renovador convocó a una conferencia de prensa en Tigre. Como los medios estaban en la reunión de los legisladores que habían invitado al fiscal, el candidato a presidente pasó desapercibido.
No conforme con los resultados, Massa no se quedó con los brazos cruzados y anunció que será querellante en la causa para “representar” a los argentinos. “Sergio Massa: sos muy bruto y mala leche. Deberías saber que solo los particulares damnificados pueden ser parte querellante”, le respondió Aníbal Fernández en su Twitter.


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