martes, 24 de marzo de 2015

nunca mas.

El edificio donde funcionó en La Plata el Destacamento 101 del Ejército durante la última dictadura militar, un organismo desde donde se coordinó la tortura y muerte de militantes y desde donde se organizó la apropiación de bebés, exhibe desde hoy un mural en su frente que recuerda el fin de ese pasado genocida y refleja la continuidad de la vida y los ideales de las víctimas.

Se trata de una casona de dos plantas, ubicada en las calles 55 entre 7 y 8 de La Plata, en cuyo frente hoy jóvenes integrantes de H.I.J.O.S de La Plata convocaron a la ciudadanía a participar en la pintada de un mural que visibilice la verdad de lo que ocurría en esa casa durante la dictadura pero cómo el terror no pudo apagar la alegría y la vida.
El mural, que ocupa todo el frente, exhibe la figura de un reptil verde, con ojos rojos, huyendo y debajo de él, sobre un fondo negro, el crecimiento de coloridas flores.
El Destacamento 101 organizó el accionar represivo y los secuestros de personas que luego terminaron alojadas en el centro clandestino de detención conocido como La Cacha, incluso se sabe que desde allí se organizó la apropiación de tres bebés dados a luz en cautiverio, y se investiga si otro caso pudo haber sido la apropiación de Ignacio Guido Montoya Carlotto.
Claudia Belllingeri, hija de Héctor Bellingeri, desaparecido, explicó a Télam que "desde este lugar salían las órdenes de captura para llevarse secuestrados a nuestros padres, fue un lugar de horror que queremos sirva hoy para la vida, llenarlo de actividades de la cultura y el arte, de ganas de hacer cosas con optimismo y alegría".
Lucía García, integrante de H.I.J.O.S La Plata, expresó a esta agencia que "acá se fraguaba la documentación para que los bebés no figuraran como hijos de sus padres y figuraran como hijos de apropiadores, inclusos e investiga si aquí se adulteró la documentación de Ignacio Montoya Carlotto".
Ambas hijas de desaparecidos remarcaron su deseo de que este Destacamento se convierta en un centro cultural de memoria.
"Queremos que aquí se hable de nuestros viejos, haya una biblioteca, se pasen películas, que sigan sucediendo las cosas que deberían haber sucedido de no existir la dictadura", precisó García, hija de Matilde Itzigshon y Gustavo García Cappannini. En octubre del año pasado, la casona fue señalizada por la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires.





Con la presencia del intendente
Pablo, el garka Bruera, la Municipalidad de La Plata colocó este lunes una “Baldosa por la Memoria, la Verdad y la Justicia” en homenaje a Ricardo Díaz, un estudiante de arquitectura y militante de la Juventud Peronista desaparecido durante la última dictadura cívico-militar.
El acto se realizó en la calle 4 entre 59 y 60, donde Díaz vivía y fue secuestrado el 24 de diciembre de 1976. “Fue una navidad que ha marcado a su madre, Coca Díaz (Madre de Plaza de Mayo), para el resto de sus días. Ricardo fue militante de la Juventud Peronista, trabajaba en Astilleros Río Santiago y, como todo joven con ideas y con una lucha por delante, fue objeto de la dictadura. Desde entonces no se ha tenido ninguna noticia de él”, explicó Marta Vedio, subsecretaria de Derechos Humanos del Municipio.

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