martes, 9 de junio de 2015

juez a dedo frenado

La jueza federal María José Sarmiento ayer le puso un freno a la ofensiva del gobierno nacional para poner a un títere de la Casa Rosada en un Juzgado que podría cumplir un rol clave en las elecciones que se avecinan.
Concretamente, Sarmiento le ordenó ayer al Senado nacional abstenerse de proseguir con el trámite de aprobación del pliego de Ernesto Kreplak, el candidato K para ocupar la vacante en el Juzgado Federal Nº3 de La Plata.
Kreplak es un kirchnerista con todas las letras al punto que, siendo funcionario del Ministerio de Justicia, estuvo al frente del escandaloso jury que se inicio al fiscal José María Campagnoli, a quien la Casa Rosada intentó desplazar por haberse atrevido a investigar a Lázaro Báez, acusado de ser el testaferro de la familia presidencial.
Varios medios vienen dando cuenta de todas las irregularidades que se cometieron desde antes de la realización del concurso que derivó en la elección de Kreplak, quien luego de su paso por el Poder Ejecutivo, donde respondía a las órdenes del viceministro de Justicia, Julián Alvarez, uno de los líderes de La Cámpora, fue puesto dedo como secretario general de la flamante Cámara de Casación ordinaria. Se trata de una instancia judicial, recientemente creada por el kirchnerismo, para absorber cerca del 45 por ciento de las causas que tiene Casación Penal Federal, tribunal de alzada donde se termina dirimiendo muchas de las causas judiciales que preocupan al poder político y que no son admitidas por la Corte Suprema.
“El accionar Kreplak ya lo vimos nosotros durante el jury a Campagnoli, que fue
un proceso totalmente amañado y que tuvieron que abandonar porque no tenían ninguna clase de elementos para juzgar a una persona como Campagnoli. En esta persecución, Kreplak tuvo un papel central ya que articulaba todas sus acciones con lo que se bajaba desde lo más alto del poder político”, dijo la legisladora porteña Graciela Ocaña, quien fue una de las personalidades que siguió de cerca, hizo diversas actuaciones en el Consejo de la Magistratura y hasta se movilizó para ponerle un freno a la persecución que hizo el gobierno contra el fiscal que investigó a Lázaro Báez.
Ocaña remarcó que “para ser juez hay que ganar los concursos, cosa que no sucede en el caso de Kreplak y en tantos otros casos. Estamos viendo como los más aptos son dejados de lado. Pero de lo que estamos hablando, fundamentalmente, es que la Justicia debe ser independiente, no debe ser partidaria”.
La medida de la jueza Sarmiento fue dispuesta a modo de "precautelar" en el marco de una acción de amparo planteada por el ex secretario de Campagnoli, Ignacio Rodríguez Varela, quien había ganado el concurso para ocupar el Juzgado Nº3 y denunció "discriminación" por parte del Poder Ejecutivo ya que ocurrió lo mismo otra treintena de veces y nunca fue designado juez.
El titular del juzgado Nº 3 es el que reemplaza en caso de ausencia al titular del Juzgado Federal Nº 1, con competencia electoral en el distrito más poblado del país, la provincia de Buenos Aires. El Juzgado Nº 1 no tiene juez titular ante el fallecimiento el año pasado de Manuel Humberto Blanco y actualmente es subrogado por un auxiliar escribiente, Laureano Durán, cuya designación es objetada en distintos ámbitos judiciales ya que no cumpliría con los mínimos requisitos morales y profesionales para desempeñar esa función.
Durán es un juez trucho que fue puesto a dedo por La Cámpora y es manejado a control remoto por la Casa Rosada al punto que habría nombrado a numerosos militantes rentados en la secretaría electoral para realizar tareas sensibles, como la depuración de padrones, relegando a personal de probados antecedentes. El temor que tienen en la Casa Rosada es que, como Durán está muy flojo de papeles, sea desplazado por la Corte Suprema –aún se debe expedir ante un planteo realizado por la oposición- o que las resoluciones que adopte sean declaradas nulas. De hecho, ya existen antecedentes debido a que miembros de la Cámara Federal de La Plata revocaron un fallo firmado por el juez trucho al considerar que “no reúne los requisitos para desempeñar la función, es decir, para juzgar en debido proceso legal y según las formas sustanciales del juicio”.
En ese escenario, la estrategia de los aplaudidores de Cristina es tener un obsecuente K en el Juzgado que terminará subrogando a Durán y de ahí la desesperación por poner a Kreplak en ese lugar, quien podría terminar siendo el árbitro de los conflictos que se registren en las elecciones de la provincia de Buenos Aires, que concentra el 40% del padrón nacional. A su vez, al tener jueces y fiscales nombrados a dedo, CFK y sus acólitos seguidores creen que tendrán impunidad después del 10 de diciembre cuando ya no estén en el poder
Sarmiento es una de las juezas federales que, en la era K, se mantuvo independiente de la Casa Rosada. De hecho, sus decisiones le han ocasionados más de un dolor de cabeza al gobierno ya que, entre otros fallos, le ordenó al gobierno revelar las cláusulas secretas firmadas con la petrolera Chevrón para la explotación del yacimiento de Vaca Muerta
También le ordenó al programa de la TV Pública 6,7,8 que diera conocer los contratos que tiene con sus periodistas.

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