domingo, 21 de junio de 2015

Nerona desesperada

La estrategia que ha desplegado la presidenta Cristina Kirchner en el armado de las lista apunta, básicamente, a intentar favorecer y proteger a su hijo Máximo Kirchner y a toda la troupe de
funcionarios, sospechados de graves hechos de corrupción durante la mal llamada década ganada.
Ahora bien, desesperarse por obtener fueros es de una torpeza manifiesta. Concretamente, después del 10 diciembre, es muy probable que la Justicia avance en distintas causas de corrupción y por más que los involucrados tengan fueros que les impiden ir presos, el escarnio público que significa estar procesado y/o condenado por haber “metido la mano en la lata” destruye cualquier carrera política. De ello puede dar cuenta el inefable vicepresidente Amado Bodou, procesado en el affaire Ciccone y por haber truchado los papeles de un auto, que actualmente es un muerto político.
Asimismo, llenar las listas de militantes rentados de La Cámpora y de funcionarios con prontuario el único efecto que traerá será el de polarizar la próxima elección. Es decir, si el oficialismo no logra imponerse en primera vuelta, corre serio riesgo de quedarse con las manos vacías. En ese contexto, en caso de que haya alguien de la oposición en la Casa Rosada, en muy probable de qué, en un contexto de estrechez económica como el que se avecina, busque acumular poder político yendo fondo en las investigaciones de los hechos de corrupción, lo que pondría a la familia presidencial en serios aprietos dado que ha dejado los dedo marcados por todos lados.


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