viernes, 10 de julio de 2015

otra vez en cadena

Lo hizo de nuevo. La presidenta Cristina Kirchner aprovechó otra fiesta patria para, mediante cadena nacional, hacer campaña electoral con mentiras alevosas, burlándose de la historia argentina y de sus habitantes: es que comparó a Néstor, su fallecido esposo, con los próceres que lograron la independencia de nuestro país y lo puso en el mismo nivel. Los K no solo se apropiaron del Estado, también quieren adueñarse de la historia.
En esta última alocución presidencial en un 9 de julio, una vez
más acompañada por la conocida liturgia kirchnerista de cánticos y banderas, Cristina eligió hacer una “despedida triunfal” emparentando esta independencia en ciernes con la figura de Néstor Kirchner, con la "verdadera construcción de soberanía", con el "empoderamiento" popular.
Cristina encabezó en Tucumán el acto central por el 199 aniversario del Día de la Independencia en el Hipódromo de la provincia. En su discurso, al igual que el 25 de mayo, aprovechó para fomentar a sus candidatos y mostró al postulante presidencial de su espacio, Daniel Scioli, los precandidatos a gobernador de Buenos Aires, Aníbal Fernández y Julián Domínguez, y el candidato tucumano Juan Manzur, entre otros.
En la ceremonia, Cristina se mandó un gran furcio: aseguró que el Cruce de los Andes había sido anterior a la declaración de la independencia, lo cual es claramente incorrecto. Ello sucedió el 19 de enero de 1817.
Sin ruborizarse, la Presidenta aseguró que "hoy podemos venir acá a hablar de independencia en serio. Este proyecto le ha dado independencia al país". Claramente CFK intentó meter en la cabeza de sus oyentes que ella es protagonista de un ciclo que se recordará "no por el juicio de los diarios, ni de la radio ni de la televisión", sino que lo que "importa, el juicio de la historia y la memoria popular", tal como ocurre con "los grandes de la Patria". Claro que antes muchos K deberán dar explicaciones en otros juicios. Fue en este contexto, en el que la Presidenta mezcló lo electoral para afuera y para adentro del Frente para La Victoria con hechos que estuvieron llenos de contradicciones entre el discurso y la realidad, sobre todo desde el costado económico y de la infraestructura y con lo que pareció ser el leit motiv del acto: la tercera independencia, luego de la de 1816 y la peronista de 1949.
Pobres incluidos en la marginalidad
"Este es un proyecto de inclusión en serio, no hay
inclusión selectiva, es un proyecto de inclusión para los 40 millones de argentinos", afirmó la Presidenta. Parece que olvidó que tras 12 años de kirchnerismo los pobres se han incrementado y solo fueron incluidos en la marginación y en situaciones de extremo riesgo con organizaciones narcotraficantes, como lo ha advertido la Iglesia Católica. Las falacias continuaron: "Ante la crisis mundial decidimos reindustrializar al país como objetivo estratégico para no quedar atados a la exportación de materias primas", sostuvo Cristina. Pero la realidad es que el sector industrial lleva casi dos años de caída libre y que las políticas energéticas son un desastre: se corta la luz cuando la temperatura supera los 30 ºC y falta gas cuando bajan a menos de 5 ºC.
La Presidenta recordó también que el país " reestructuró el 93% de su deuda y con pagos al día sin acceder a mercados de capitales”. Sin embrago la deuda pública no para de crecer y el endeudamiento también, y en tasas de casi el 30 %. Todo por el mal manejo de su ministro de Economía, Axel Kicillof.
“Mentir, un vicio del kirchnerismo"
La mandataria, tras hablar de las según ella virtudes de Néstor, recordó la figura de Manuel Belgrano, al ratificar que es su prócer "preferido", y destacó su rol en aquel proceso: "La presión que metió para ese congreso en la Casita de Tucumán... porque dudaban de declarar la independencia", recordó. Consultado por Hoy, el profesor titular de la cátedra Historia Argentina de la facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata, y doctor en Hisotoria, Fernando Barba, dijo al respecto que “es un vicio del kirchnerismo mentir. Poner a Néstor en el nivel de los próceres Manuel Belgrano y José San Martín, es de una audacia tremenda. Increíble”.



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