sábado, 16 de enero de 2016

billetes mas grandes

El anuncio del Banco Central (BCRA) de que a mediados de año se pondrán en circulación billetes de mayor denominación, con especies de 200 y 500 pesos, y que el año próximo se emitirán por el valor de 1.000 pesos, dejó trascender el escaso oportunismo del gobierno de Mauricio Macri. Es que la decisión se fundamentó en aspectos técnicos y no en los políticos, lo que llevaría al gobierno nacional a indicar quiénes fueron los culpables de la debacle de la moneda nacional.
Que en la actualidad un billete de 100 pesos no alcance para casi nada es responsabilidad del kirchnerismo, el que en sus 12 años de gobierno dejó al país con más de 12 millones de pobres, las economías regionales devastadas, una inflación galopante, millares de ñoquis en el Estado y entidades como el PAMI, el ANSES y el IOMA, fueron “vaciadas” por hechos de corrupción.
Definitivamente no fue una buena idea anunciar la emisión de billetes de mayor remuneración, lo que significa reconocer una altísima devaluación e inflación, sin explicar que se trata de una herencia terrible que nos dejaron personajes como Cristina Kirchner, Amado Boudou, Axel Kicillof, Daniel Scioli, y todos los ministros, gobernadores e intendentes que permitieron, sumisos, el desastre económico que dejó el gobierno saliente.
Macri y su gobierno debería señalar a los culpables de la crisis económica, identificarlos con nombres y apellido y denunciarlos ante la Justicia. La corrupción mata y eso lo saben bien los jubilados y pensionados, las familias que perdieron a sus hijos por el flagelo de la desnutrición o la droga y los enfermos que no reciben asistencia sanitaria adecuada por la falta de inversión y escases de insumos en los hospitales públicos, entre otros motivos.
El impacto “psicológico” para el asalariado de tener en la mano menos billetes, aunque el mismo valor económico, va a ser un factor más para sospechar que este gobierno toma medidas anti populares.
Para que todos sepan los motivos por los que se toman esas definiciones hay que comunicar de manera eficiente quiénes provocaron esta crisis. La devaluación del 40 por ciento de la moneda nacional y el incremento de los precios, que castigó a los ya maltratados ingresos de los asalariados no es responsabilidad de la gestión de Macri, pero esto debe explicitarlo, con osada decisión política el actual gobierno. Más si se tiene en cuenta las inminentes paritarias.
La población espera que los responsables de estos padecimientos económicos rindan cuenta y que paguen con cumplimiento de las condenas en la cárcel.


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