viernes, 30 de mayo de 2014

 

lo que nos cuesta garparle a esos usureros


10.000.000.000 de dólares aproximadamente
 ¿Son muchos ceros, no?
 En dinero constante y sonante.
 Eso es lo que acordó el gobierno nacional pagarle al concierto de naciones que componen el Club de París. Es más de lo que jamás veremos en nuestras vidas, tanto que no entraría siquiera en la bóveda de Lázaro Báez, allá en el sur.
Son diez ceros que, multiplicados o divididos, pueden darnos una remota idea de lo que podría hacerse con ese dinero. Básicamente, y sin entrar (aún) en las matemáticas, podemos decir que el país podría desarrollar áreas estratégicas como la infraestructura en el sector productivo. O podría humanizarse y buscar salvar vida, construyendo autopistas para evitar accidentes de tránsito, mejorar la circulación y también beneficiar al circuito económico que tiene a la comunicación como uno de sus principales ejes. Se podría invertir para solucionar el déficit energético y lograr el autoabastecimiento, o simplemente mejorar la calidad de vida de los argentinos, apostando a la salud y educación, construyendo escuelas y hospitales.
Pero como bien decía el spot publicitario de la última campaña del kirchnerismo, durante las legislativas de 2013, “en la vida hay que elegir”, y el gobierno nacional eligió.
 Eligió pagar a las grandes potencias, justo en un momento de crisis, con una recesión aguda y una inflación galopante que sólo generan despidos de manera cotidiana.
Esa es, pues, la delgada línea que separa una decisión inteligente para honrar las deudas, de un nuevo parche para congraciarse con sus antiguos enemigos internacionales y llegar a 2015, cansados pero sin hundirse.
Cuentas que asustan
Vamos al detalle,  hoy, en los mercados locales el dólar blue es considerado para realizar inversiones o compras, y su cotización dinamiza muchas de las actividades comerciales atadas a la divisa norteamericana. Partiendo de esta base, debe entenderse que los 10 mil millones de dólares podrían ascender a cerca de 120 mil millones de pesos.
Más ceros aún, para construir:
171.428 casas de 700 mil pesos cada una, de 700 mil pesos cada una. Estas viviendas podrían alojar, si consideramos a una familia tipo, a cerca de 700 mil personas que hoy sufren el déficit habitacional.
13.333 escuelas, a un costo de $9 millones cada una de ellas. Los valores fueron extraídos de las últimas licitaciones públicas de instituciones educativas.
En un contexto de pérdida de la calidad educativa, con escuelas rotas, techos que se caen a pedazos, salarios miserables, no sería mal invertir en educación. Nunca viene mal invertir en educación.
2608 hospitales, a un costo promedio de $46 millones cada uno. La salud es lo primero, repetimos en cada brindis, pero hoy, los centros hospitalarios públicas se vienen abajo, y la frase queda sólo en una promesa de campaña, o en un brindis familiar.
4 mil kilómetros de autopistas, aproximadamente, con su efecto en cadena: se salvan vidas, se progresa en la infraestructura para la producción, y, en definitiva, mejora la calidad de vida de la gente.
Los proyectos que podrían financiarse
12 mil créditos de $10 millones cada uno, a tasa cero, para pymes que dinamicen la economía nacional y generen trabajo genuino.
2 mil pesos mensuales, durante un año, para cinco millones de jubilados. Es decir, permitirle a nuestros abuelos que alcancen al menos la canasta básica, que tengan una vida digna, que se puedan dar un gusto o descansar, después de una vida de trabajo.
Finalmente, hay otras cuentas que parecen más triviales, pero dan a pensar. Con el dinero que se le pagará al Club de París, podríamos comprar 2.660 millones de paquetes de yerba de un kilogramo, para armar una gran mateada colectiva y sentarnos a esperar. Que la tormenta amaine, que la crisis cambie de rumbo, o que llegue 2015. Que todo pase, que algo cambie. Pero no, en realidad, lo último que podemos hacer en este contexto es sentarnos a esperar.


Etiquetas:


Comentarios: Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]





<< Inicio

This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Suscribirse a Entradas [Atom]