sábado, 31 de enero de 2015

¿tendra cola de paja?

Los argentinos, una vez más, ayer nos encontraron con un agobiante discurso de la presidenta Cristina Kirchner, que se extendió durante más de una hora. Durante su alocución tuvo tiempo para hacer chistes, realizar anuncios menores (como una leve suba en las jubilaciones, que rigen por ley y que se aplican de forma automática sin necesidad que nadie tenga que presentarlo) y mencionar las compras con tarjeta de crédito durante el verano. Eso no fue todo: en un nuevo intento de auto victimización, se refirió a la fractura de su tobillo diciendo que “estoy averiada, pero jamás hundida”, como si estuviese jugando a la batalla naval.
La nueva puesta en escena que la presidenta hizo ayer, además, incluyó a gente de la UOCRA provocando destrozos destroza en el Patio Malvinas Argentinas de la Casa Rosada, militantes rentados de KOLINA –la agrupación que responde a Alicia Kirchner- bañándose en la fuente del Patio de Las Palmeras y hasta algunos otros asistentes fumando cigarrillos de marihuana.

Respecto a la muerte del fiscal Nisman, tema que conmociona al país y que lleva a que la Argentina sea noticia en los medios más importante del mundo, no hubo una sola palabra. Pese a que quedaron acreditadas las falacias de algunos de los datos que ella misma informó, como el supuesto regreso anticipado del fiscal de sus vacaciones, CFK parece tener cola de paja y prefirió no hacer ninguna alusión directa al respecto.
Ahora bien, en algunas ocasiones, los silencios dicen mucho más que las palabras. Cabe preguntarse entonces sobre lo que la presidenta prefiere no decir. Hasta el momento ni Cristina, como así tampoco ninguno de sus funcionarios, ha podido explicar por qué Nisman no se encontraba debidamente custodiado. Durante años, el fiscal de la causa AMIA, que tenía pedido de captura del régimen iraní, había logrado moverse por el mundo, junto a sus hijas, sin ningún problema. Incluso, durante sus vacaciones, había estado en París y en España. Tenía, evidentemente, la protección de la CIA y del Mossad, los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel. Pero terminó encontrando la muerte en su propio departamento, pocas horas antes de tener que ratificar y desarrollar, en el congreso, la pesada denuncia penal que había realizado contra Cristina y su canciller, y contra otros personajes del submundo kirchnerista (como Luis D´Elia y Fernando Esteche), por encubrir a los autores de la voladura de la AMIA.
Cristina tampoco hizo mención al exilio en Israel del periodista Daniel Patcher, quien dio la primicia sobre la muerte de Nisman a través de las redes sociales. ¿Cuál es motivo por el cual el gobierno no sabe, no puede o no quiere explicar quienes son los protegen a Patcher en Israel y no lo pueden hacer en la Argentina?
En ese contexto, si realmente la denuncia carecía de sustento, la presidenta debería haber garantizado que el fiscal pudiera exponer todo lo que tenia para decir para luego, con la fuerza de los hechos concretos, demostrar en la Justicia que se trataba de una falsa denuncia. Cristina no lo hizo. Por el contrario, el edificio de Nisman era prácticamente territorio liberado.
Por otra parte, nadie en el gobierno habla acerca de los verdaderos motivos que llevaron a que el año pasado el presidente ruso Vladimir Putin, que es el principal sostén que tiene el régimen iraní, viniera a la Argentina, en una visita relámpago, en el momento más álgido de la discusión que se había generado en torno al memorándum de entendimiento entre los K y el régimen teocrático de Teherán.

Moscú había sido una de las pocas capitales que vio con buenos ojos el acuerdo entre la Argentina e Irán. ¿El motivo? Hay claros intereses económicos de por medio, siendo Rusia uno de los principales sostenes militares del régimen y principal proveedor de gas.
Los negocios energéticos es el principal motivo que lleva a que Cristina, pese a que según ella “está averiada”, igual decida viajar con destino a China, país gobernado por un régimen comunista que aboga por una alianza de seguridad común con Irán y Rusia.
Tanto rusos como chinos tienen mucho interés en Vaca Muerta, el principal yacimiento de gas y petróleo no convencional que tiene la Argentina. Tal como lo viene reflejando Hoy, uno de los motivos de la presencia de Cristina en el lejano oriente es reafirmar el acuerdo al que llegaron YPF y la petrolera estatal china Sinopec. El acuerdo violaría claramente las normativas vigentes ya que la ley 27007 prohíbe dar concesiones hidrocarburíferas a empresas que son estatales o tienen participación estatal, algo que no se cumple en el caso de Sinopec.
Semejante entrega se realiza cuando apenas faltan poco más de 10 meses para que Cristina deje, definitivamente, la Casa Rosada. Lo que su gobierno está firmando bajo la mesa, por el vil metal, terminará condenando a las próximas generaciones de argentinos a que, a la hora de tener que disponer de sus recursos naturales, deban pedir permiso en Moscú, Pekin o Shangai.


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