martes, 31 de marzo de 2015

corrupto a cargo

El presidente de la Fundación Pensar La Plata, Eduardo Di Marco, nuevamente envuelto en otro acto de corrupción. Esta vez salió a la luz una nueva estafa por parte del abogado-escribano, que se suma a la ya larga lista en su historial y que afecta, esta vez, directamente a las políticas para lo cual fue comandada su misión.
Se trata del robo directo de los recursos económicos otorgados por la Fundación Pensar destinados a la investigación de proyectos y a sustentar a los equipos técnicos que trabajan para la institución.
También utilizó recursos destinados al confort de las instalaciones de la sede para uso personal, como ser la sustracción de uno de los tres aires acondicionados donados por la fundación para colocarlo en su casa-quinta particular.
A todo esto y en consecuencia, se le suma el fracaso total de su labor para la organización de equipos técnicos. A un año de ejercer su puesto y contando con un gran presupuesto, se conformó un solo grupo de trabajo que no propone soluciones concretas a las problemáticas planteadas.
Parecería que mediante la dilatación de tiempos en el hacer y cerrando el espacio a participar, especula con la obtención de un cargo político sin que nadie estorbe en sus cometidos, utilizando fondos del estado en beneficio propio.
No es sorpresa la forma de actuar de Eduardo Di Marco, ya que se terminó de dilucidar los engranajes por los cuales incrementó súbitamente su patrimonio. Recientemente se descubrió un informe que demuestra los mecanismos utilizados para enriquecerse con sumas millonarias, de forma ilícita, durante la gestión de Eduardo Duhalde y el gobernador Carlos Ruckauf.
En ese lapso de tiempo se realizaron préstamos incobrables a empresas amigas del poder y Eduardo Di Marco se vio enormemente beneficiado, al recibir coimas diferenciales de sobreprecios y permitir la continuidad del saqueo del Banco Provincia.
Por último, y reflexionando sobre este caso, habría que pensar qué tipo de dirigentes queremos para la nueva política y que le hace bien a un partido político como el Pro, que tiene intenciones de cambios profundos en la manera de hacer política a nivel nacional.

Antecedentes

A mediados del año 1998, Eduardo Di Marco fue el presidente de la Unidad Ejecutora de la Catedral de La Plata, dependiente del gobierno de la provincia de Buenos Aires. Sería el encargado de realizar los presupuestos y licitaciones para las obras de remodelación de la Catedral de La Plata.
En principio el costo inicial para dicho fin era de U$S 10.890.746 y fue ganado por licitación por la empresa Ishtar S.A, al finalizar la obra el valor inicial duplicó su valor y se terminó gastando más de U$S 20.000.000.
Teniendo en cuenta que la obra se licitó en 1998 y su inauguración fue en 1999, o sea que la obra no se extendió por mucho tiempo, poco más de un año, se hace difícil justificar la gran diferencia en costos.
Es interesante también remarcar que la licitación fue otorgada por menos de su presupuesto original, de U$S 11.500.000, de todas maneras la empresa se vio favorecida dado que la obra terminó siendo más costosa, ya que la misma se encontró beneficiada por el Banco Provincia, de la misma manera que solían hacerlo otras constructoras en esos tiempos.
Durante el período del gobernador de la provincia Ruckauf, el Banco Provincia, otorgaba préstamos a empresas que no pagaban las deudas contraídas, se declaraban en incobrables y de todas maneras continuaban recibiendo más dinero.
Uno de los casos es el de la empresa Gualtieri de Victorio Americo Gualtieri (empresario favorito de Eduardo Duhalde) que recibió más de 117.000.000 de pesos/dólar que declararon como incobrables y pese a ello, continuaron otorgándole nuevos préstamos.
Debido a la presión por parte de la oposición y la opinión pública, Ruckauf formó un comité de Administración Fiduciaria a Cargo de Eduardo Di Marco. La comisión pretendía descubrir las irregularidades de los préstamos otorgados a amigos como Gualtieri., pero en realidad la idea era entorpecer y prolongar las denuncias.
Di Marco era parte del directorio de la empresa de Gualtieri a la que tenía que investigar. El caso no fue aislado, también se planteó un interrogante similar en relación con Guillermo Peralta, quien fue funcionario del gobierno en el área de obras públicas.
Más tarde, después del escándalo en torno a los U$S 2.400.000.000 otorgados en préstamos por el Banco Provincia, el sucesor de Ruckauf, Felipe Solá, tuvo que remover a los integrantes de la comisión, desplazando a Eduardo Di Marco por el motivo de connivencia con grupos económicos importantes.

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