sábado, 11 de julio de 2015

otra mentira del relato

Al revés del discurso de desendeudamiento del que tanto se ha vanagloriado a lo largo de la mal llamada década ganada, el kirchnerismo no ha hecho otra cosa que hacer crecer la deuda pública argentina,
dejándole una herencia por demás pesada a quien lo suceda en lo más alto del poder nacional.
Sólo en los primeros seis meses del 2015, el gobierno nacional ha emitido deuda por más de 60.000 millones de pesos, más que nada mediante la colocación de bonos y la suscripción de letras por parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES.
De acuerdo a los propios datos oficiales, la deuda emitida hasta el momento en 2015 se compone de bonos por 36.553.782.773 pesos y 1.415.940.851 dólares, además de 10 mil millones de pesos y 502.577.805 dólares en letras del Tesoro suscriptas por el sistema previsional.
Como en otros aspectos de la realidad, en lo económico es donde más se nota
la falsedad del discurso oficial, ya que desde el oficialismo lo que se remarca es que la deuda pública es muy baja y que no trepa al 8% del PBI; mientras que diversos estudios privados no hacen más que remarcar lo dañina que ha sido la gestión K en este sentido, y apuntan que dicha deuda trepa hoy día nada menos que al 50 por ciento del PBI.
Este aumento de la deuda pública interfiere en lo más cotidiano de la vida de los argentinos, ya que este incremento trae aparejado a una fuerte caída de la producción industrial, un estancamiento prolongado en la creación de empleo, debilitamiento de las economías regionales y una pérdida del poder de compra de los salarios, que ha sumergido al país en una agonía sin freno.


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