viernes, 4 de diciembre de 2015

incendiando al ispa

La presidente le pidió $22 mil millones al Banco Nación y podría condicionar aún más el financiamiento de la nueva administración. Además, congeló hasta 2017 las deudas de las provincias
En la recta final hacia el cambio de gobierno, el kirchnerismo vuelve a limitar el poder de acción de Mauricio Macri. Esta vez, lo hace con una decisión que podría condicionar la política crediticia del Banco
El directorio del mayor banco del país aprobó un pedido de financiamiento del Tesoro por unos $22.000 millones, que ahora deberá ser aprobado por el Banco Central (BCRA). El Tesoro pretendería que el BNA le gire $6.000 millones computando el límite del 30% de los depósitos del sector público y le suscriba letras a dos años por otros $16.000 millones utilizando el límite del total de los depósitos del sector público más el 50% de la responsabilidad patrimonial computable (RPC). Con esta decisión, se generaría una mayor deuda pública.
El pedido fue aprobado semanas atrás por el directorio del BNA y ahora el BCRA deberá autorizar el pago. La medida es entendida dentro del propio BNA y del BCRA como una forma de condicionar a la próxima administración. “El BNA se queda sin una cantidad importante de pesos para gestionar su fin, que es promocionar el crédito regional y fomentar la producción. Por el otro lado, una de las formas del nuevo gobierno de hacerse de recursos sería con este artilugio, pero ahora no podrá hacerlo porque los límites están ocupados”, interpretan los especialistas. Esta es una carga a más a la ya pesada herencia económica que deja el kirchnerismo. Cabe recordar que esta semana, luego de aprobar una ampliación presupuestaria por casi $140 mil millones, la presidenta Cristina Kirchner dispuso el cese del descuento del 15% de la masa de recursos coparticipables a las provincias para financiar a la Anses acatando un fallo de la Corte Suprema de Justicia en lo que fue considerado como una actitud hipócrita, puesto que durante nueve años el kirchnerismo privó de esos fondos a las 24 jurisdicciones del país. Por esto, el déficit fiscal ya supera el 7%.
A una semana de abandonar la Casa Rosada, la presidenta decidió congelar hasta 2017 las deudas que las provincias mantienen con la Nación. La resolución lleva la firma del ministro de Economía, Axel Kicillof, y otorga importantes condiciones que benefician a una decena de jurisdicciones deudoras, como un año de gracia hasta el 31 de diciembre de 2016 y el posterior pago en 168 cuotas mensuales.
De este modo, Cristina volvió a poner en jaque las finanzas del gobierno de Macri, quien el miércoles acusó a la mandataria saliente de entorpecerle la gestión: “Queda claro que no quiere colaborar”, sentenció.


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