lunes, 28 de diciembre de 2015

no cambiemos nada

El gatopardo, que implica cambiar algo para que nada cambie, parece haberse instalado en la Municipalidad de La Plata. Cierto es que el flamante intendente Julio Garro se encontró con una comuna en llamas, fuertemente endeudada y en una situación cercana a la anarquía, producto de una convulsionada transición política. El problema es que, en algunas áreas, el fuego intenta ser apagado con nafta. Por ejemplo, según se pudo saber , los responsables de varias cooperativas que actuaban como cajas políticas del kirchnerismo local ya habrían arreglado con la nueva gestión comunal.
Numerosos
beneficiarios que aparecen en los registros cobrando 3500 pesos, los punteros políticos que trabajaban para el bruerismo, y que ahora ofrecen sus servicios a Cambiemos, les estarían exigiendo una comisión de 2000 pesos en mano para no ser borrados del plan. Peor aún, días atrás, también habrían pasado por ventanilla numerosas personas que jamás prestaron servicio alguno. Conclusión: los vecinos están pagando las consecuencias de este sistema corrupto. Las cooperativas de limpieza prácticamente no funcionan y hay barrios enteros de la ciudad donde, desde hace semanas, no se recolectan los residuos habituales y no habituales.
Otra muestra de gatopardismo es lo que está sucediendo en el Mercado Regional, una de las áreas más oscuras de la administración comunal. Allí distintas bandas de tinte mafioso cobran una exorbitante tarifa por la carga y descarga de mercadería, que equivale al doble de lo que se paga en otros mercados del país. Consecuencia de ello los precios de las frutas y de las verduras, en nuestra región, son más caros que en Capital Federal y que en diferentes localidades del Conurbano. Las abultadas tarifas permiten, a su vez, que el mercado platense sea una importante caja política que recaudaría $1.000.000 por día de ganancia neta en negro.
No bien se conoció la posibilidad del desembarco del ex intendente de Ensenada, Beto del Negro se generó una fuerte polémica y Garro tuvo que recular. Finalmente designó a Silvia Garriga como nueva administradora pero, según distintos trascendidos, sería una simple pantalla. Quien realmente quedó a cargo del manejo de esa caja millonaria sería María José Scottini, una suerte de sub-administradora del mercado, a quien muchos vinculan políticamente con el secretario de gobierno municipal, Nelson Marino.
También se habla de que Christian “El Volador” Camilieri, el jefe de la barrabrava de Gimnasia, estaría trabajando con la nueva gestión del mercado. El Volador viene de prestarle sus servicios de fuerza de choque a la gestión bruerista y, tras los resultados de las elecciones, fue uno de los tantos que salió corriendo en busca de la garrocha. “…valoro mucho si en algún momento esta gestión entrante me convoca o me tiene en cuenta para trabajar para el prójimo”, dijo el líder de La 22 en su cuenta de facebook. Evidentemente su mensaje tuvo eco en el municipio..


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