lunes, 28 de marzo de 2016

lo que vidal no ve o no quiere ver

El estado más grande de Argentina, la provincia de Buenos Aires, ha quedado devastado por los gobiernos corruptos del kirchnerismo. Eso no es ninguna novedad. Y es natural que desde el 10 de diciembre pasado, cuando Daniel Scioli le pasó el mando a María Eugenia Vidal, a la fecha, no estén arreglados los grandes problemas que padecen los bonaerenses.
Sin embargo debemos poner blanco sobre negro y alertar que la nueva gestión nada ha hecho para que al menos se vea una luz al final del túnel. Paritarias truncas, tarifazos desmedidos, presupuesto a ciegas, fugas narco y una realidad que parece un traje que le queda demasiado grande a una mandataria que aún no ha demostrado el vitoreado “sí se puede”.
La gobernadora se queja reiteradamente de la herencia recibida, ciertamente pesada, pero no hizo ni una sola denuncia penal contra los responsables de haber dejado una Provincia quebrada, con rutas intransitables, hospitales que se caen a pedazos y oscuros negociados en cada rincón de la administración pública.
Es más, en lugar de denunciar la corrupción, Vidal recicló en su gobierno a varios personajes de la era sciolista en ámbitos nodales de recaudación y entre otras cosas, pretende que los costos del saqueo y de la corrupción sean pagados por más de 400 mil trabajadores estatales, que aún no tienen resuelta su paritaria, ya que se intenta imponer una suma irrisoria que representa menos de la mitad que la inflación real.
En su discurso inaugural la mandataria provincial prometió muchas cosas. Miró fijo a la cámara y advirtió que haría limpieza en la Policía y en el Servicio Penitenciario. Lo anunció, pero no lo hizo desde el primer día. Y esa demora le salió muy cara: después de Navidad, sin siquiera despeinarse, se fueron de la mal llamada cárcel de máxima seguridad de General Alvear los hermanos Martín y Christian Lanatta y Víctor Schillaci, condenados a perpetua como autores del triple crimen de la efedrina en 2008, un tenebroso caso que conecta como pocos al narcotráfico y la política.
La Provincia sigue en crisis, con trabajadores, hospitales, escuelas, fuerzas de seguridad, productores, trenes y rutas, pagando los costos de la inacción. Poco queda de la frescura con la que impactó en la campaña y que le ganó al aparato kirchnerista con Aníbal “La Morsa” Fernández a la cabeza.
Si bien nadie le pide que solucionara todos los temas heredados por el kirchnerismo a tres meses largos de asumir la gestión, sí se le piden acciones concretas que todavía no se ven. La gente que votó el cambio en octubre espera el cambio para ayer, no para hoy.


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